EL AGUA COMO SEGUNDA PIEL

Para los que hemos elegido el agua como lugar de trabajo y de encuentro entre los bebés, niñas y niños, madres y padres, es importante considerar como punto de partida que:

El agua es un medio que nos envuelve. Como una tela, un pañuelo, una manta.

Al igual que una tela nos abraza, nos tapa, nos esconde... el agua es un medio que nos toca, nos acaricia, nos envía información de nuestro propio cuerpo. Un medio que se modifica con nuestro desplazamiento, un espejo de nuestro movimiento. Un envoltorio que no sólo nos lleva a encontrarnos con nosotros mismos, si no que además nos acerca al otro: nuestra madre, nuestro padre, nuestros iguales...

Una sesión de CUKÚA: trabajando con telas en el agua.

Para hacernos una idea de lo que queremos transmitir con este post, queremos partir del rol fundamental de la piel en el desarrollo vital de cada persona. Tal y como señala Camps (2013), la piel contiene, sostiene el interior físico y emocional de cada persona. Es esa primera envoltura de contención que nos permite separarnos del exterior y diferenciarnos. Está en estrecha conexión con los demás órganos de los sentidos y con las sensibilidades kinestésicas y de equilibrio, la postura y la motricidad, el tono muscular y el movimiento.

El agua también rodea el cuerpo, envuelve, masajea y acaricia. La propia piel es tocada por el agua, donde sus sensaciones están en primer plano. El cuerpo es contenido completamente, se trazan sus contornos, reforzándose el sentimiento de impermeabilidad y resistencia. "El agua esculpe el cuerpo, le da relieve" (Potel, 2003).

Es por tanto su densidad, nuestro peso en ella, la que hace más perceptible el propio cuerpo. Es la lentitud de los movimientos lo que nos permite parar y sentir en calma cada desplazamiento.

"El agua, viva y versátil, es esa materia sutil que arrastra al cuerpo en su fluidez. Lleva y envuelve a quien no tiene ningún reparo en abandonarse. Toca y acaricia, dibuja los límites del cuerpo en un contacto sensorial en el que la piel ocupa el primer lugar. Se hace eco del movimiento, y ese eco del agua testimonia de la presencia del cuerpo, de uno mismo, del otro." (Potel, 2003)

Una sesión de CUKÚA: la ballena de tela.

BIBLIOGRAFÍA:

Camps, C. (2013). Piel, envoltura, tocar y ser tocado: el lugar del tacto en psicomotricidad. Revista Iberoamericana de Psicomotricidad y Técnicas Corporales. Número 37, pag. (4-43)


Potel, C. (2003). El cuerpo y el agua. La mediación en psicomotricidad. Madrid: Ediciones Akal.

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